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En el Pueblo de Lebeña, a mitad de camino del maravilloso desfiladero de la Hermida, se encuentra Santa María de Lebeña, quizás uno de los templos más interesantes del románico cántabro, debido a su mezcla de estilos, ya que es un prefecto ejemplo del estilo Mozárabe o de Repoblación, dándose  influencias Asturiana, Visigoda y Musulmana.

Consta de iglesia de tres naves, pórtico lateral meridional y torre campanario. Pero analizando con detenimiento vemos que el cuerpo de las naves viene a ser casi un cuadrado con un total de nueve espacios abovedados, unido a una cabecera tripartita de tres ábsides planos, siendo ligeramente más profundo el central.

Según el Cartulario del cercano Monasterio de Santo Toribio de Liébana, Lebeña fue una iglesia fundada por los condes de Liébana, Alfonso y Justa, en la tercera década del siglo X, en una fecha próxima al año 924, lo que supone un momento ligeramente más tardío que otros edificios relacionados como Escalada, Wamba y Mazote.

El conjunto arquitectónico de la iglesia de Santa María de Lebeña se completa con dos construcciones del siglo XVIII: el pórtico sur y la sacristía del costado norte, además de la torre neomozárabe que fue levantada a finales del siglo XIX.

Santa María de Lebeña es una parada obligatoria en el camino, una joya oculta en el fondo del Desfiladero de La Hermida, que no se debe de perder.

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